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Revista del Sacerdocio

Llamado a vivir la Fe

Cuando asumimos la Fe no como postura externa, ocasional o institucional; sino que la vivimos desde nuestro interior, dejando que se manifieste y fluya. Cuando junto con esto nos unimos a Cristo cuan referente real, con voz y voluntad en toda su potestad divina, y aprendemos desde esta plataforma a entablar un dialogo honesto y permanente con Él; entonces podemos decir que hemos entrado en un Camino espiritual ascendente desde el cual comenzamos a vivir la transmutación y algunos Estados de Gracia que no siempre comprendemos, o de los cuales  nos hacemos conscientes de inmediato. Pero sin duda será un paso vital en el camino de la Fe y un salto de calidad que nos pone frente al umbral de nuestra verdad interior, o dicho de otro modo: “la Voluntad de Dios en nosotros”

Vital es conocer y compenetrar en la meditación, la oración y el propio espíritu la Virtud de la Humildad reflejada en la mansedumbre no como postura, sino como fluir natural del espíritu que habita en nosotros y que somos. Sólo de esta manera la obediencia no cuesta y nos vuelve contentos de aceptarla, y el seguimiento a esta inducción se torna feliz y responsable por cuidarlo y mantenerlo. Y el Camino que es propio y personal, no se aparta de la huella de nuestro guía el Cristo y  nos hacemos parte de un solo sendero de Paz en el que confluye el caminar de muchos más que siguen esta misma huella.

Pero hay una condición ineludible y vital para que este camino espiritual no se convierta en dogma, ni en imposición intelectual o religiosa: El Discernimiento, que podría definirse como la conciencia superior, espiritual y vivencial del Camino que Cristo nos propone, que no es un andar en la ignorancia, ni obediencia ciega; pues si somos semejantes a nuestro Dios creador que es Espíritu, entonces nos asemejamos a esa inteligencia espiritual suprema y como tal podemos discernir y optar, y en el discernimiento hay comprensión, certeza y conciencia. Entonces Fe no es sometimiento e ignorancia ciega.

Ahora, si este grado de conciencia lo trasladamos a la vivencia de la Fe que declaramos y esta se convierte en acción coherente con lo que Cristo nos ha dejado como enseñanza y camino; y si no sólo declaramos las Bienaventuranzas de Sermón del Monte, sino que las practicamos y aplicamos en nuestras relaciones y en todo ámbito de nuestra vida. Si aprendemos a aplicar primero en nosotros y luego con los demás las claves del arrepentimiento y el perdón; si nos miramos y revisamos nuestro actuar con honestidad cada día y dejamos de juzgar al otro. Si en definitiva aprendemos a ser coherentes con la creencia que declaramos en Cristo y en nuestro Padre Creador  estaremos dando un salto de Fe que nos hará desprendernos de cosas añejas, muertas y pesadas que hemos arrastrado por años, que hemos tolerado y hasta atesorado creyendo que eran naturales, humanas y comprensibles cuando en verdad eran un yugo que nos encarcelaba. Por eso la Fe es liberadora si se vive y practica en coherencia y sólo de este modo es verdadera y sólo bajo esta condición es transformadora.

Esta es la Fe que podemos despertar en ti creyente que nos lees en esta página, o que nos escuchas en las plazas, calles y parques de Chile y Bolivia donde actualmente se levanta y crece el Movimiento de Fe Carismático Evangelista. Esta es la Fe real que mueve las pesadas montañas incrustadas en nuestra mente y alma, y que puede mover las externas visibles o no. Esta Fe es la que en estos Tiempos de Tribulación donde todo lo que parecía seguro y real hoy se tambalea, corrompe y destruye, nos sostendrá y nos abrirá puertas y condiciones para construir en medio del caos y la corrupción. Es la Fe en Cristo y con Él desde tu propio espíritu.

Si buscas una relación real, personal y vivencial con el Cristo que venció a la muerte y Vive, si crees en el Poder de la Oración y quieres aprender las claves para accionarlo en ti; si crees que la meditación te ayudará a alcanzar un Estado de Paz verdadera para conocer y dejarte guiar por el espíritu que en verdad eres y palpita en tu interior; si crees y buscas esta Fe como necesitas el aire que respiras, entonces llámanos y anímate a Vivir, a construir, y a conocer al Cristo que conocemos y cuyo sendero compartimos, humildemente para que muchos más también lo hagan.

 

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